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Terra
La Coctelera

20. El loco y la luna (I)

Unos pocos días después, El padre rector interrumpió su clase de historia para pedirle a los alumnos que les dieran hospedaje a los representantes de Palmira, Medellín y Bucaramanga (obviamente para ahorrarle a la comunidad los costos de hotel) de manera voluntaria, a lo que Ivette y Jorge se negaron en un principio, pero la profesora Gloria (quien había sido la profesora de Andrés en segundo de primaria y desde entonces llevaba una gran amistad con ellos) les hizo cambiar de opinión. Después de la clase de Historia, Andrés recibió la notificación de su convocatoria a la selección Sub-14 de básquetbol de su colegio y que lo iba a representar en las Primeras Olimpiadas Nacionales de Integración Agustiniana. Su entrenador, el profesor Guerra, estimaba mucho a Andrés ya que lo conocía desde Kinder y sabia de sus buenos resultados como estudiante y como basquetbolista. Aunque siempre quiso jugar fútbol, su físico para jugar en canchas grandes no era bueno y en el microfutbol siempre fue suplente. Su gran oportunidad de ser titular llego en 3º de primaria, ya que su profesora (la Profe Rosa), daba la titular al que tuviera el mejor promedio del salón, pero había un muchacho llamado Miller que siempre lo superaba aunque fuera por décimas de punto. Fue en el básquetbol donde encontró su vocación, primero por su estatura y segundo porque era más hábil con los brazos que con los pies. Un día en clase de Educación física se hicieron las eliminatorias para representar al colegio en Atletismo. Andrés tuvo el 3er mejor tiempo en los 100 metros llanos y también fue convocado a la selección Sub-14 de Atletismo, cosa que el no tenia en sus cuentas. Para los 400 metros llanos el seleccionado fue Fernando, quien logro el 5º mejor registro, logrando calificar a la selección por 2 décimas de segundo. Los entrenamientos eran 3 veces a la semana, por las tardes, por lo que Andrés no podía ir a su casa a almorzar y tenia que hacerlo en cualquier tienda cercana o comer el sándwich que le preparaban su mamá y su abuela.

Una tarde, Andrés regresaba del entrenamiento con Fernando quien lo acompañó por que sabia que a esa hora salían las niñas del colegio femenino donde estudiaba Pilar. Entraron a la tienda donde Andrés compraba la leche, para que Fernando se comprara una gaseosa. En cuanto entraron, Andrés vio a la niña de la esquina recibiendo una colombina del tendero, se emocionó y se puso nervioso pero vio que otra persona le pagaba al tendero: Era Hugo. Fernando ignoraba todo lo que estaba pasando y pidió su gaseosa, en ese instante Hugo giro y quedo cara a cara con Andrés, durante unos segundos se quedaron viendo frente a frente, solo pasaba una sola cosa por la cabeza de Andrés, darle un puño a Hugo, pero la presencia de la niña de la esquina se lo impedía.
- Y es que ahora también quiere pervertir niñas?- Dijo Andrés con desdén
- Solo las salvo de la porquería de gente que pueden conocer

Andrés apretó su puño, alistándolo para ponerlo en la cara de Hugo, pero vio la cara asustada de la niña de la esquina mirándolo, la ternura que le generó hizo que aflojara el puño y desistiera de asestar el golpe, pero no importó porque Fernando reconoció a Hugo y grito empujándolo

- Ah usted es el desgraciado
- Fernando, tranquilo- terció Andrés. Recuerde que este tipo es el diablo y a estas alturas no se debe exponer a otra lesión- Recordándole que el último encuentro entre los dos terminó con esguince.
- Ustedes no van a pelearse en mi tienda- Dijo Don Mario saliendo de las vitrinas- ¡Se me salen ya!
- Ya ves niña, ese es el tipo de gente que no debes conocer - Le dijo Hugo Mauricio a la niña de la esquina mientras veían como Don Mario sacaba a empujones a Andrés y a Fernando.

El miedo a que tuvieran una lesión que podría hacerles perder la olimpiada, les hizo continuar su camino a sus casas. Andrés volteó su mirada atrás una vez y vio como Hugo Mauricio y la niña de la esquina conversaban como si nada hubiera pasado, era evidente que la había perdido aun sin conocerla.

Esa noche Andrés no podía conciliar el sueño, se asomó a la ventana y vio que, en la casa de la esquina, la alcoba que daba hacia la calle tenía la luz apagada. Entre las muchas veces que el miraba a esa casa, la niña que le gustaba siempre entraba a esa alcoba o se asomaba desde esa ventana, lo cual hacia suponer que ahí dormía ella, sus dos hermanas menores, suponía, deberían dormir en cada una de las habitaciones restantes y, dado que era la alcoba principal, ella debería dormir con su mamá, quien había enviudado un par de años atrás. Andrés vio que encima de la casa del frente brillaba la luna llena, se quedó viéndola como buscando una esperanza y se acordó de una de sus canciones preferidas

Tendré que aferrarme a la idea de que ya no está
Qué cama tan vacía
Qué hora es? las tres de la mañana
Si por lo menos pudiera oír su voz
Todo esto me parece tan absurdo No puedo dormir
ella quizás en el más profundo de los sueños
Debo comprobar hmm, está dormida
Con quien soñara, ¿conmigo?
Hum, es inútil, debo salir de esta habitación
Nuestro balcón, su misma copa
Ah, la luna, nuestra compañera de todas las noches.

Se sentó en su cama sin perder de vista a la luna y siguió cantándole en tono triste

Luna, dime tú si ella me quiere como yo la quiero a ella
como tan solo se quiere una sola vez.
Luna, tú que eres como ninguna
Que de noche nos alumbras juntito con las estrellas
Escuchando mi canción.

Mi canción que es como un grito
Que le pido yo al cielo
Este sueño que es algo que el pobre no puede alcanzar
Pero siempre se tiene esperanza cuando uno se quiere
De este amor, pero como es el mío que nunca se muere

Poco a poco el sueño fue apareciendo como si la misma luna lo arrullara. El lunes siguiente un abrazo fuerte de Ivette lo despertó. "Feliz Cumpleaños Andrés" dijo Sonriéndole, luego lo abrazó su papá y por ultimo Alex, luego empezaron a llamarlo sus tíos y primos para felicitarlo, pero el destino le tenía preparado un regalo de cumpleaños que el no esperaba.

19. Oropel

Tras algunos días de salir a la tienda a comprar la leche y no ver ni a Pilar ni a la niña de la esquina, Andrés empezaba a perder la esperanza de verlas, pero un día el iba pensando en el examen del día siguiente, dobló la esquina y vio a Pilar, ella tuvo poco tiempo para reaccionar y quitarse de la trayectoria de Andrés, quien inmediatamente le cortó el paso, pero la única reacción de ella fue... una cachetada. Andrés quedo congelado y vio como Pilar seguía su camino.

El fin de semana siguiente, Andrés estaba encerrado en su alcoba escuchando música y tocando guitarra y de pronto escucho que tocaron su puerta, el abrió y era su mama para decirle que Pilar estaba en la sala. El, asombrado, fue a donde estaba ella, tomándose una gaseosa que Ivete le había ofrecido.

- Hola Andrés
- Hola, no te oi timbrar, estaba oyendo música
- Si lo note. Cuando salió tu mama pensé salir corriendo, la verdad le tengo miedo!.
- Porque?
- Eso ahora no importa, vengo a disculparme por mi comportamiento la vez que nos vimos. Me perdonas?
- Solo si tu me respondes una pregunta
- Tu y tu condiciones, que pregunta?
- Que les pasa a todas ustedes, porque ya ni me saludan?
- Te lo ganaste - Dijo Pilar tras unos segundos de silencio incomodo. Para ti nosotras no somos más que un trofeo, en cambio Hugo si nos quiere como amigas
- Sabía que ese tipo estaba metido en todo esto, que tanto les dijo ese tipo en mi ausencia?.
- La verdad, que nosotras te girábamos alrededor y tu no tenías ni un detalle. Estabas muy seguro de nosotras, pero ya despertamos.
- Por Dios, eso se piensa a lo 30 años, tenemos 12 !, a esta edad no se toma nada tan en serio.
- Andrés, solo recuerda que las mujeres maduramos primero que los hombres. Tomalo como quieras, pero querías la verdad y ahí la tienes.
- Y ese disco- Dijo Andrés señalando a un LP del dueto "Garzon y Collazos" que tenía Pilar en la mano
Le conte a mi abuela todo y me recomendó que oyeras una canción de su época.

Pilar no espero que Andrés dijera algo, fue al tocadiscos y puso la aguja en la ultima canción.

No vuelvas a decir jamás, que has triunfado en la vida,
Ni en cosas de fortuna, o en cosas del amor,
Porque si apuestas una vez, y pierdes la partida,
Hoy juegas la ruleta y en sus vueltas locas ganas Oropel.

- Ganas que?, pregunto Andrés
- Shhhh, oye la canción

Si apuestas al amor, cuantas traiciones,
Cuantas tristezas cuantos desengaños,
te quejas, cuando el amor se aleja,
Como en las noches negras sin luna y si estrellas,

Amigo cuanto tienes cuanto vales,
Principio de la actual filosofía,
Amigo, no arriesgues la partida,
Tomemos este trago, brindemos por la vida,
Brindemos por la vida pues todo es Oropel.

- Bueno te lo dejo de tarea, ya me voy
- Pilar -Dijo Andrés con notable nostalgia - me dolería mucho si me dejas de hablar, quedamos bien?
- Solo con una condición
- Ya me la devolviste, cual condición?
- Me perdonas por la cachetada
- Andrés sonrió aliviado
- Te perdono.

18. Golpe con golpe

En cuanto Andrés regreso al colegio, comenzó a contarles a sus amigos sus aventuras en Cali, haciendo énfasis en la muñequera de la suerte y en Margarita. Oscar y Fernando también contaron sus vivencias en las vacaciones, pero el relato de Andrés era el que mas atrajo la atención. Durante la bienvenida el padre rector tomó el micrófono y dio un anuncio sorpresivo a todo el alumnado

- Muchachos, en Octubre se va a realizar la Primera Olimpiada Nacional de Integración Agustiniana Con sede en nuestro colegio. Van a participar los 3 colegios de Bogotá, es decir, el Agustiniano Suba, el Agustiniano del Centro y Nosotros
- Agustiniano de Suba?, le pregunto Andrés a Oscar
- Yo tampoco sabia que existía - replicó Fernando.
- el de Medellín -Prosiguió el padre rector -, el de Bucaramanga y el de Palmira.
- ¿Palmira?, pregunto Andrés a Fernando. Yo estuve allá y no vi ningún Agustiniano
- Para los que no saben - Dijo el padre- Los colegios de Medellín, Suba y Palmira son Mixtos

El regocijo y la algarabía se tomaron el patio del colegio, el hecho que fueran a llegar a Bogotá niñas de Palmira y Medellín, alborotó las hormonas de todos los adolescentes y preadolescentes del plantel, pues las mujeres de esas 2 ciudades tenían fama de ser muy bonitas

Entre tanto, el ambiente en la cuadra estaba muy silencioso, nadie salía, nadie jugaba y nadie iba a timbrar en la casa de Andrés quien extrañado timbró en la casa de sus amigas, pero ellas no salían o, en el mejor de los casos, un familiar salía diciendo que no estaban. 2 semanas después, Andrés jugaba su tradicional partido de futbol con Alex y vio pasar a Paulina, "hola Paulina" dijo en voz alta pero ella no lo volteo a ver; repitió el saludo pero más fuerte asegurándose que ella escuchara pero siguió su camino ignorándolo, el tercer saludo salió con un grito desesperado e iracundo, pero Juana siguió su camino ignorando a Andrés. Lo peor sucedió 2 días después. Andrés fue a comprar la leche a la hora en que la niña de la esquina y Pilar llegaban del colegio (estudiaban en la jornada de la tarde) y vio a esta ultima a lo lejos, aligeró el paso para encontrarse con ella, le dijo "Hola Pilar" pero su saludo provocó el mismo efecto, es decir, ella siguió derecho sin siquiera voltear a ver a Andrés. Era imposible conocer la causa de la indiferencia de las niñas de la cuadra hacia Andrés, aunque no se necesita ser adivino para saber quien la provocó

Al otro día, en el recreo, Andrés le contó a sus amigos lo que estaba sucediendo con sus "amigas".
- Eso esta muy raro, dijo Oscar
- Es que en un mes no cambia la gente así - Contesto Andrés
- Asi será lo que dijo el tipo ese de usted para que ninguna le quiera dirigir la palabra
- Y como averiguo?
- Por ahora le va a tocar quedarse en la ignorancia...
- O le digo a mis amigos que le den su paliza, interrumpió Fernando, dejando ver que sus amigos de cuadra no eran muy recomendables
- Vea Andrés - dijo Oscar ignorando las palabras de Fernando -Mientras tanto le recomiendo que aplique la táctica de la canción de Pastor López

Golpe con golpe yo pago
Beso con beso devuelvo
Esa es la ley del amor,
Que yo aprendí, que yo aprendí.

- O sea que las ignore a ver quien cede primero
- Aja, y cuando cedan usted no va dejar que se vuelvan a ir.

Y Así lo hizo Andrés. Durante un mes no volvió a saludar a nadie en su cuadra, se aisló. Solo veía por la ventana como todas jugaban alrededor de Hugo, pero tal vez lo que más le dolía era que Pilar se veía feliz con él y que disfrutaban hasta el hecho de jugar a la cuerda, ellos la movían y Juana, Alicia, Angélica y Paulina la saltaban. "Las manos de Hugo y Pilar están unidas por una cuerda" pensaba Andrés en silencio y con profundo dolor mientras los veía divertirse desde su ventana.

Desesperado y al ver que no estaba surtiendo el efecto deseado, Andrés decidió abandonar el plan "Golpe con Golpe" y comenzar a arreglar las cosas a su manera. Solo estaba esperando el momento de encontrarse otra vez frente a frente con Pilar, lo cual sucedió antes de lo pensado...

17. A nuestro Modo

Poco a poco la gente se fue alejando de Margarita y José M. pues todo el mundo sabía que cualquier pretexto sería bueno para que el pandillero comenzara con un pleito que diera fin a la fiesta. A los tíos de Andrés lo que más les preocupaba era que llegaran los amigos de la pandilla. El ambiente tenso duró casi una hora, hasta que alguien, desde la calle, le gritó un piropo a Margarita, quien estaba en el balcón del apartamento, inmediatamente salió su novio halándola del brazo hacia la calle, ella hizo una pausa para despedirse de Andrés. Un simple "buen viaje" marcó la despedida. Cuando cruzaron la puerta Julio salió corriendo a cerrar la puerta, garantizando así la tranquilidad de la fiesta.

Durante la hora tensa, Andrés bailó con las amigas y primas de Ángela. Cuando Margarita se despidió, el estaba hablando con Diana (prima de Ángela y Julio Cesar) y Sandra (amiga de Ángela). Diana le enseño a Andrés algunos pasos de salsa que él desconocía, (la dificultad de aprendizaje era un poco mayor considerando que ella era más alta). A su vez Andrés miraba a su alrededor recopilando información del baile, lo procesaba en su cerebro y lo imitaba lo mejor que podía, el precio no fue tan alto porque Diana no sufrió tantos pisotones.

Pero fue con Sandra con quien estuvo el resto de la madrugada. Ella tenía el cabello negro muy rizado, ojos cafés muy oscuros, piel trigueña y baja estatura. Luego de entablar conversación con ella, espero que su tío pusiera un merengue, pero llego el momento de decir "A la próxima la saco a bailar asi sea salsa". Comenzó el éxito salsero del momento "A nuestro modo", con temor Andrés sacó a bailar a Sandra

Permite que a cada instante tu día sea para mi
Y te deja que yo te colme de besos hazme sentir
La fragancia azul que tiene tu pelo
Dulce ternura de tus regazos
Desde tus ojos que alumbre el camino donde yo voy por ti

- Y tú te llamas Sandra, a secas?- pregunto Andrés
- Mi segundo nombre no me gusta
- Dímelo, no hay problema.
- Pero no te ríes?
- Claro que no
- Tomasa
La verdad fue que Andrés si tuvo tentación de reírse, pero se contuvo.

Tu deja que el mar desborde de celos por nuestro amor
Y deja que el sol se apague de día con su rencor
Olvida que el mundo existe y acércate mas a mi
Y con la miel de tus labios calma la sed que llevo de ti

- Nunca te han dedicado esta canción?, dijo Andrés.
- No - dijo tímidamente Sandra.
- Que raro, tienes ojos negros, ni siquiera tu novio?
- No tengo novio

Permite que a cada instante tu día sea para mi

Después de muchas canciones, mucho baile y algunos pisotones, Sandra y Andrés se quedaron hablando en el balcón. Cuando despuntaba el alba intercambiaron teléfonos y direcciones.
- Llámame cuando llegues a Bogotá
- Claro que sí.
- Me caíste muy bien, lástima que te conocí el ultimo día
- Bueno, pero nos vamos a ir conociendo. Te prometo que te escribo
- Bueno, que sea cierto!. Fue un gusto conocerte
- Igualmente, chaito

Y con un abrazo se sello la despedida. Andrés durmió menos de 5 horas; Julio Cesar, Ángela y sus papas lo acompañaron al aeropuerto y al despedirse el prometió regresar. Mientras viajaba a su natal Bogotá, Andrés se lleno de nostalgia por todo lo vivido en Cali, pero ni siquiera se imaginaba lo diferente que encontraría las cosas en su cuadra.

16. Volveré

Andrés se fue acercando lentamente con la intención de besarla

- Margarita!, grito una voz masculina

Los dos voltearon súbitamente sus cabezas y vieron que la voz salía de un carro negro, un muchacho salió del carro y se dirigió hacia donde estaba sentada la pareja. Era alto, de cabello largo, estaba vestido completamente de negro y en su pantalón brillaba una cadena, evidentemente era un pandillero. El miedo inundo súbitamente a Andrés cuando recordó las palabras de su primo diciendo que el novio de la rubia era de carácter violento. Margarita saludo al muchacho lo llevo junto a su carro y se acomodo de tal forma que el quedo dándole la espalda a Andrés, quien no sabía si irse con la guitarra o esperar, mientras lo pensaba llego Ángela.
- ¿Y Margarita?
- Está allá, con su novio, dijo Andrés aun con cierto miedo
- ¿Qué haces con esa Guitarra?
- Me la presto Margarita, estábamos cantando
- Dámela, yo la dejo en la casa y tú te vas a la casa antes que se te arme la grande.
Andrés le entrego la guitarra a su prima y salió caminando rápidamente hacia el apartamento de su tío. Mientras subía las escaleras miró el lugar donde Margarita y el novio hablaban y vio como Ángela (ya sin la guitarra) se les acercó, hablo por corto tiempo con ellos y los dejó. Cuando los primos se encontraron Ángela no quiso decirle a su primo lo que hablo con la parejita.

Al otro día Andrés se dedico a hacer maleta, era 11 de Julio y su viaje iba llegando a su fin. Su primo lo llevo a un sitio donde podía encontrar cosas y postres típicos de la región para llevar a Bogotá. Regresaron en la noche al apartamento. Julio Cesar Abrió la puerta y todo estaba oscuro, en cuanto Andrés entró las luces se prendieron y salió gente de todo lado gritando "SORPRESA", la fiesta de despedida de Andrés había comenzado.

Estaba la familia política de Julio, los amigos de Julio Cesar, unas amigas de Ángela y Margarita. Andrés la abordó casi de inmediato.

- ¿El tipo con el que te quedaste hablando ayer era tu novio, cierto?
- Si, estuvimos discutiendo un rato, pero ya todo quedo bien
- Y esta aquí? Pregunto Andrés preocupado
- No todavía, va a llegar en un rato.... Pero no te preocupes, no te reconoció.
- ¿A qué hora llega?
- No se.... Como en una hora me imagino
- Ok, entonces me pido la próxima canción para bailarla contigo

Andrés fue a donde estaba su tío poniendo la música y le pidió una canción. Fue hacia Margarita, cruzo un par de frases y se escucho el inicio de la canción Volveré de Wilfrido Vargas. Andrés y Margarita salieron a la pista

La conocí en la taberna y la vi
Pedí una copa de vino
Le dije vente a mi mesa
Y me dijo vente conmigo
Subimos al viejo cuarto los dos
Hasta el alma nos quisimos
Me acompaño a mi barco
Y le di como recuerdo mi anillo

- Cuando regrese va a ser por ti, dijo Andrés
- Andrés, no retes a mi novio, te lo recomiendo.
- Para cuando regrese, tu ya no vas a estar con él, te lo garantizo

Volveré, volveré
Porque te quiero hasta tu cuerpo volveré
Volveré, volveré
Serás mi estrella si tú me esperas, volveré

- ¿Porque tan seguro?
- Tú no te mereces es tipo, los pandilleros terminal mal
- El tiempo lo dirá

Ha vuelto a la taberna
Por mi, pregunta a los marineros
si alguien le invita una copa se va
porque le muestra mi anillo
No es una promesa rota de amor
Es ya la historia de un compromiso

Cuando termino la canción Margarita y Andrés se sentaron juntos, intercambiaron teléfonos y prácticamente se despidieron, sabían que en cuanto llegara el novio de la rubia, se separarían. Cuando llego el pandillero Andrés lo miro con una extraña combinación de rabia, envidia y miedo.

- Amor, el es el homenajeado - Dijo Margarita
- Mucho gusto, Mauricio.
- ¿Qué tal, soy Andrés, usted es Mauricio a Secas?
- No, soy José Mauricio... pero no me gusta mi primer nombre

Luego de una corta charla, Andrés pudo verificar (con alivio) que José Mauricio no se grabo su cara la noche anterior. Como era de esperarse, Margarita no se le despego al novio en toda la noche, pero esto no fue el fin de la celebración para Andrés, su muñequera de la suerte atraería a otra niña al poco tiempo.

15. De Oro

Después de hacer su tarea, Andrés fue invitado por sus primos a jugar fútbol en una cancha cercana, allí se les unieron mas vecinos. Ángela se quedo al lado de la cancha viéndolos jugar, pero no estuvo sola mucho tiempo. Mientras Andrés se preparaba para cabecear un corner, llego una amiga de Ángela a saludarla. Era un poco mas baja que Andrés, delgada, de cabello corto rubio, de piel bronceada y de ojos de un color café tan oscuro que parecían negros. Sin percatarse de su llegada, Andrés aprovecho su estatura para conectar un cabezazo certero y convertir un gol, su celebración no fue mas allá de levantar su mano derecha, en la cual tenia su muñequera.

- ¿Quien es el de la muñequera? - Pregunto la Rubia a Ángela
- Mi primo - respondió Ángela, un tanto sorprendida porque lo primero que había notado su amiga era "el famoso trapo" - Viene de Bogotá.
- De razón no se me hacia conocido.

Luego de secarse el sudor con su muñequera, Andrés vio a la rubia que estaba hablando con su prima.

- Quien es ella- Le pregunto Andrés a Julio Cesar
- Es una amiga de Ángela, están en el mismo colegio y vive a una cuadra de nuestro apartamento - Respondió con picardía
- ¿Y porque nunca la había visto?
- Debe ser porque el novio no la deja ni a sol ni a sombra.
- ¿Tiene Novio?
- Si... pero ni te metás ahí, es un tipo con carro y tiene fama de pandillero, de un puñetazo te puede dejar comiendo chueco, ¿oís?

Ante la advertencia de su primo, Andrés prefirió seguir jugando. Cuando empezó a oscurecer dieron por terminado su juego, Andrés, su primo y un par de vecinos mas salieron a encontrarse con Ángela, quien aun hablaba con su amiga.

- Margarita, te presento a mi primo Andrés
- Hola Andrés, venís de Bogota, cierto?- Dijo la rubia
- Si, solo me queda una semana aquí, así que me toca aprovecharla al máximo

Se fueron caminando todos a la cuadra, Andrés y Margarita se fueron hablando todo el camino. La conversación fue tan amena, que incluso se quedaron hablando un rato al frente del edificio donde ella vivía, ella le señaló su apartamento. De una de sus habitaciones se veía colgada una guitarra.
- ¿Tocas guitarra?, pregunto Andrés.
- No, ese es el cuarto de mi hermano, el si la toca. ¿Tú tocas?
- Si, es mi pasatiempo favorito. En el colegio...
- ¡Margarita!- interrumpió una voz que venia del apartamento de la rubia. Te llama Mauricio
- Ahí voy!... - Grito Margarita- .Es mi novio, fue un placer haber hablado contigo Andrés
- Igualmente, ¿te parece si nos vemos mañana en la noche?.
- Claro, me timbras por ahí a las 8 ¿ok?

Andrés se fue contento, pero con el nombre de Mauricio dándole vueltas en la cabeza.

Al otro día Andrés cumplió su cita, salieron a un centro comercial cercano hablaron muchísimo y empezaron a ver que entre los dos había algo de química. Volvieron a salir los dos siguientes días, la pasaron muy bien y nunca tocaron el tema del novio. Cuando terminaban su tercera cita, Andrés y Margarita se quedaron hablando afuera del edificio de la rubia.
- Si te bajo la guitarra de mi hermano me tocas una canción
- Si claro... bájala

Cuando tenía la guitarra en la mano, Andrés aun no sabia que canción tocar, luego de cavilar un poco Dijo.
- Bueno, hay una canción que me acuerda de ti, desde el momento en que te conocí.

Como es trigueña tu piel
Tu corazón sonriente
Como tu boca candente
Así te quiero mujer
Y hay en tus ojos negros, junto al sol
Lo alegre en tu sonrisa
Y tu pelo en la brisa, de oro
Mi sueño trenzó, te quiero

-Olo le lo lai, cantó margarita haciendo coro con Andrés

Por ti yo soñé mi amor
Olo Le Lo Lai
Me paso el día pensando
Olo Le Lo Lai
Y por la noche soñando

De ahí en adelante cantaron juntos

Que de tus ojos le hablo a tu boca
Y a tu boca le hice sentir
Lo que guardaba aquí en mi pecho
Y sólo despertó por ti
En tu pelo tejí mil sueños
Y en tu aliento sembré un clavel
En tu cuerpo hice mi cobija
Y mi sábana fue tu piel, te quiero

Andrés paro repentinamente de tocar, y se quedaron viendo uno al otro.

14. No vamos a llorar por lo que ya paso

Andrés se bajo en la plaza principal de Palmira y comenzó a ver a su alrededor, en efecto nadie lo miraba. El puso su atención en una niña rubia de ojos azules que estaba caminando con su amiga, con paso lento y ensimismadas en la conversación.

- Ángela, ya encontre el primer objetivo, voy a pasar al frente de esas niñas en el camino a la catedral. Tu me avisas si me voltean a ver.
- Ok - dijo Ángela con voz burlona

Andrés apuro el paso, cruzo a pocos centímetros del par de amigas, y aunque lo tuvieron de frente un segundo, no se inmutaron.

Entrando a la catedral la vio llena de gente, estaban transmitiendo la misa del Papa Juan Pablo II en Bogotá y la estaban proyectando en una sábana que hacia las veces de pantalla gigante improvisada. Escucho la voz de Carmenza Duque cantando:

Nace el horizonte brilla como un sol
Un dulce viajero allende el mar
Trayendo un mensaje de esperanza
Una voz de aliento una voz de paz

Andrés veía a su alrededor, un tanto para conocer la catedral y otro tanto para ver si continuaba el efecto de no tener su muñequera. Sin embargo la canción termino por hipnotizarlo igual que a todas las personas que no desprendían la mirada de la Imagen del Papa recibiendo regalos sonriente.

No vamos a llorar por lo que ya paso
Vamos a construir un mañana mejor
Es tiempo de ayudar, de sembrar con fe y amor
Una sonrisa una esperanza y una flor

La el sentimiento con el que se entonaba la canción hacia que se dejaran ver lágrimas entre algunas feligreses. Andrés se percato de una niña que lloraba en los hombros de un muchacho flaco y bajo de estatura. Era su primo consolando quien consolaba a esa niña había acabado de conocer. Mientras Andrés trataba de identificar a la distancia a la emocionada niña, Julio Cesar le acariciaba el cabello suavemente y dejo entrever algo diferente en su muñeca... Era la muñequera de Andrés.

Andrés salio indignado de la catedral y se dedico a ver los edificios aledaños. Unos minutos después, su tio hizo el llamado para subirse al carro, Julio Cesar apareció mucho después y al acercarse a la camioneta gritaba
- Funciona!. La muñequera funciona!
- Oigan a este, ahora son dos los que creen que ese pedazo de trapo es mágico, dijo decepcionada Ángela

Obviamente Julio Cesar no quería devolverle la muñequera a su dueño, pero luego de un buen chantaje Andrés la recupero y no la volvería a soltar en todas sus vacaciones. El efecto de la muñequera se vería al otro día

13. Del puente para allá

Al otro día viajó Andrés a Cali, lo esperaban en el aeropuerto su tío Julio, la esposa de Julio, Eneida. También estaban los primos de Andrés: Julio Cesar y Ángela. Andrés solo los conocía por fotos y tenía una gran expectativa de verlos ya que su primo de 8 años tenía fama de ser travieso y su prima de 12 de ser muy calmada. Vivian en un conjunto de apartamentos al sur de la ciudad, un sector tranquilo y bonito. Cuando llegaron al edificio donde vivían, Andrés noto como 2 niñas se le quedaron viendo, una de cabello negro largo muy rizado y la otra rubia de cabello hasta el hombro y de piel trigueña. Andrés tenía puesta la muñequera que le había dado Maria Alejandra y comenzaba a creer que lo del amuleto era cierto y pensó "Si esto es el primer día, como serán los otros... además estoy en la ciudad donde están las mujeres mas bonitas de Colombia... Esto se pone bueno"

Al día siguiente Andrés no se perdió la final del mundial de México entre Alemania y Argentina, lamentablemente para Andrés y para todos los que vieron el partido con el... ganó Argentina. Durante los primeros días, Julio y su familia llevaron a Andrés a conocer los sitios turísticos de Cali. En Cristo Rey, el cerro de las 3 cruces y en el Benalcazar se notaba que Andrés no era el único turista, acentos de todas partes de Colombia hablaban al mismo tiempo pero en todas partes por lo menos una niña se le quedaba viendo. Julio Cesar empezaba a hacer bromas con la muñequera y reto a Andrés a dejar de cargarla un día a ver que pasaba.

- OK - dijo Andrés - el día que vayamos a ver al Papa va a haber mucha gente... ese día no me la pongo y vas a ver como nadie me va a voltear a mirar.
- Te estas obsesionando con este trapo - tercio Ángela- un día voy a traer a mis amigas del colegio, tu no usas esa dichosa muñequera y aun así vas a ver como les vas a agradar.
- Además - interrumpió Julio Cesar con una sonrisa que indicaba que venía una de sus tradicionales bromas- solo te voltean a mirar pero no se acercan... vaya a que se la cambien mijito, ¡esta defectuosa!
- Y si vamos a ver al Papa, obviamente nadie te va a voltear a ver... todos vamos a ver al Papa -dijo Ángela- úsala ese día y verás.
- Hecho -Acepto Andrés- Entonces no la uso el día que conozcamos los alrededores de Cali
- Mañana vamos a ir a Juanchito y otros pueblos cercanos, no la vas a usar mañana.
- Listo Ángela, mañana no la uso y veras como ni me voltean a mirar.

Al otro día iban saliendo de Cali y se detuvieron antes de un puente y se bajaron todos del carro. Luego dijo Julio
- Andrés, este es el puente sobre el Rio Cauca, aquí termina Cali

Julio Cesar al bajarse del carro cantó

Del puente para alla Juanchito
Del puente para aca esta Cali
Del puente para alla Juanchito
Del puente para aca esta Cali

- Ah ya entendí la canción!. Exclamó Andrés

Y en el medio de los dos
Pasa el Cauca,
Pasa el Cauca
Buscando el Magdalena

Luego se subieron todos al carro y Julio Cesar se fue todo el camino cantando

Y dale, Y dale
Y dale Rojo dale

Con lo cual se enfrascaron en una discusión futbolística. Andrés era hincha de Millonarios de Bogotá y su primo del América de Cali.

Cuando llegaron a la plaza central de Palmira, Andrés vio que había muchas niñas, en su inmensa mayoría muy bonitas, y le dijo a Ángela.

- Primita, ha llegado la hora de probar el poder de la muñequera, vas a ver como ninguna de esas niñas me voltea a mirar
- Bueno - le dijo su prima mirándole los brazos, asegurándose por ultima vez que no tenía puesto el "dichoso trapo" como ella le llamaba- bajate y salís de una vez de dudas

Andrés se bajo del carro y empezó a caminar con paso seguro hacia la plaza...