Andrés se bajo en la plaza principal de Palmira y comenzó a ver a su alrededor, en efecto nadie lo miraba. El puso su atención en una niña rubia de ojos azules que estaba caminando con su amiga, con paso lento y ensimismadas en la conversación.

- Ángela, ya encontre el primer objetivo, voy a pasar al frente de esas niñas en el camino a la catedral. Tu me avisas si me voltean a ver.
- Ok - dijo Ángela con voz burlona

Andrés apuro el paso, cruzo a pocos centímetros del par de amigas, y aunque lo tuvieron de frente un segundo, no se inmutaron.

Entrando a la catedral la vio llena de gente, estaban transmitiendo la misa del Papa Juan Pablo II en Bogotá y la estaban proyectando en una sábana que hacia las veces de pantalla gigante improvisada. Escucho la voz de Carmenza Duque cantando:

Nace el horizonte brilla como un sol
Un dulce viajero allende el mar
Trayendo un mensaje de esperanza
Una voz de aliento una voz de paz

Andrés veía a su alrededor, un tanto para conocer la catedral y otro tanto para ver si continuaba el efecto de no tener su muñequera. Sin embargo la canción termino por hipnotizarlo igual que a todas las personas que no desprendían la mirada de la Imagen del Papa recibiendo regalos sonriente.

No vamos a llorar por lo que ya paso
Vamos a construir un mañana mejor
Es tiempo de ayudar, de sembrar con fe y amor
Una sonrisa una esperanza y una flor

La el sentimiento con el que se entonaba la canción hacia que se dejaran ver lágrimas entre algunas feligreses. Andrés se percato de una niña que lloraba en los hombros de un muchacho flaco y bajo de estatura. Era su primo consolando quien consolaba a esa niña había acabado de conocer. Mientras Andrés trataba de identificar a la distancia a la emocionada niña, Julio Cesar le acariciaba el cabello suavemente y dejo entrever algo diferente en su muñeca... Era la muñequera de Andrés.

Andrés salio indignado de la catedral y se dedico a ver los edificios aledaños. Unos minutos después, su tio hizo el llamado para subirse al carro, Julio Cesar apareció mucho después y al acercarse a la camioneta gritaba
- Funciona!. La muñequera funciona!
- Oigan a este, ahora son dos los que creen que ese pedazo de trapo es mágico, dijo decepcionada Ángela

Obviamente Julio Cesar no quería devolverle la muñequera a su dueño, pero luego de un buen chantaje Andrés la recupero y no la volvería a soltar en todas sus vacaciones. El efecto de la muñequera se vería al otro día