Poco a poco la gente se fue alejando de Margarita y José M. pues todo el mundo sabía que cualquier pretexto sería bueno para que el pandillero comenzara con un pleito que diera fin a la fiesta. A los tíos de Andrés lo que más les preocupaba era que llegaran los amigos de la pandilla. El ambiente tenso duró casi una hora, hasta que alguien, desde la calle, le gritó un piropo a Margarita, quien estaba en el balcón del apartamento, inmediatamente salió su novio halándola del brazo hacia la calle, ella hizo una pausa para despedirse de Andrés. Un simple "buen viaje" marcó la despedida. Cuando cruzaron la puerta Julio salió corriendo a cerrar la puerta, garantizando así la tranquilidad de la fiesta.

Durante la hora tensa, Andrés bailó con las amigas y primas de Ángela. Cuando Margarita se despidió, el estaba hablando con Diana (prima de Ángela y Julio Cesar) y Sandra (amiga de Ángela). Diana le enseño a Andrés algunos pasos de salsa que él desconocía, (la dificultad de aprendizaje era un poco mayor considerando que ella era más alta). A su vez Andrés miraba a su alrededor recopilando información del baile, lo procesaba en su cerebro y lo imitaba lo mejor que podía, el precio no fue tan alto porque Diana no sufrió tantos pisotones.

Pero fue con Sandra con quien estuvo el resto de la madrugada. Ella tenía el cabello negro muy rizado, ojos cafés muy oscuros, piel trigueña y baja estatura. Luego de entablar conversación con ella, espero que su tío pusiera un merengue, pero llego el momento de decir "A la próxima la saco a bailar asi sea salsa". Comenzó el éxito salsero del momento "A nuestro modo", con temor Andrés sacó a bailar a Sandra

Permite que a cada instante tu día sea para mi
Y te deja que yo te colme de besos hazme sentir
La fragancia azul que tiene tu pelo
Dulce ternura de tus regazos
Desde tus ojos que alumbre el camino donde yo voy por ti

- Y tú te llamas Sandra, a secas?- pregunto Andrés
- Mi segundo nombre no me gusta
- Dímelo, no hay problema.
- Pero no te ríes?
- Claro que no
- Tomasa
La verdad fue que Andrés si tuvo tentación de reírse, pero se contuvo.

Tu deja que el mar desborde de celos por nuestro amor
Y deja que el sol se apague de día con su rencor
Olvida que el mundo existe y acércate mas a mi
Y con la miel de tus labios calma la sed que llevo de ti

- Nunca te han dedicado esta canción?, dijo Andrés.
- No - dijo tímidamente Sandra.
- Que raro, tienes ojos negros, ni siquiera tu novio?
- No tengo novio

Permite que a cada instante tu día sea para mi

Después de muchas canciones, mucho baile y algunos pisotones, Sandra y Andrés se quedaron hablando en el balcón. Cuando despuntaba el alba intercambiaron teléfonos y direcciones.
- Llámame cuando llegues a Bogotá
- Claro que sí.
- Me caíste muy bien, lástima que te conocí el ultimo día
- Bueno, pero nos vamos a ir conociendo. Te prometo que te escribo
- Bueno, que sea cierto!. Fue un gusto conocerte
- Igualmente, chaito

Y con un abrazo se sello la despedida. Andrés durmió menos de 5 horas; Julio Cesar, Ángela y sus papas lo acompañaron al aeropuerto y al despedirse el prometió regresar. Mientras viajaba a su natal Bogotá, Andrés se lleno de nostalgia por todo lo vivido en Cali, pero ni siquiera se imaginaba lo diferente que encontraría las cosas en su cuadra.